El 6 de agosto de 2026, Cloudflare anunció la disponibilidad como código abierto de Cloudflare OS, una plataforma que la compañía desarrolló inicialmente como un espacio de trabajo interno para que sus empleados crearan aplicaciones con agentes de inteligencia artificial. El sistema está pensado también para personas que no son desarrolladoras ni ingenieras de software.
Cloudflare OS permite describir flujos de trabajo en lenguaje natural para que un agente de IA los convierta en aplicaciones. Según la empresa, miles de empleados utilizan la plataforma a diario para crear documentos y presentaciones, automatizar tareas repetitivas, desarrollar pequeñas aplicaciones de visualización de datos y apoyar otras labores.
La plataforma incorpora un modelo de seguridad basado en instancias independientes para cada aplicación. Por ejemplo, un editor de documentos ejecutaría cada documento en una instancia y un sandbox separados. Cloudflare OS gestiona los permisos de acceso a cada instancia y permite que cada usuario trabaje con su propia copia del código.
Este aislamiento se apoya en Dynamic Workers, una función existente de Cloudflare que no utiliza contenedores de software convencionales. En su lugar, crea «isolates», instancias del motor de ejecución de JavaScript V8 que pueden iniciarse en unos pocos milisegundos y consumen solo unos pocos megabytes de memoria. La compañía afirma que son 100 veces más rápidas y entre 10 y 100 veces más eficientes en memoria que un contenedor estándar.
Los agentes de IA comienzan sin permisos para acceder a recursos o compartirlos y deben solicitarlos a través de Cloudflare OS. El código del servidor se ejecuta con las conexiones salientes globales desactivadas, mientras que el código del cliente funciona en un marco aislado dentro del navegador. De este modo, ninguno puede acceder a Internet salvo mediante las capacidades que se concedan de forma explícita.
El sistema puede trabajar con prácticamente cualquier modelo de IA, lo que permite a las organizaciones elegir el más adecuado para cada tarea. Cloudflare también ha introducido mecanismos para que los flujos de trabajo específicos dependan más de pasos deterministas y recurran a la inferencia solo cuando sea necesario. La compañía busca así evitar sesiones de inferencia prolongadas y reducir el consumo de tokens.
Cloudflare OS incluye herramientas de administración para supervisar el gasto en inferencia, establecer presupuestos y aplicar límites de uso. Estas funciones pretenden controlar los costes asociados a los modelos de IA, que pueden aumentar rápidamente cuando los usuarios ejecutan tareas de forma recurrente.
La experiencia interna de Cloudflare también llevó a la empresa a revisar cómo se utiliza el desarrollo asistido por IA. Según Sam Rhea, director de información de Cloudflare, uno de los primeros errores fue ofrecer a los equipos ajenos a ingeniería las mismas herramientas que utilizaban los programadores, con interfaces algo más sencillas. El resultado fue una proliferación de aplicaciones creadas con IA que no siempre respondían a una necesidad concreta.
Para afrontar el problema, la organización creó Cloudflare Engineering Codex, una guía destinada tanto a ingenieros como a agentes de IA para revisar el código y detectar posibles incumplimientos. Timo Reimann, ingeniero de sistemas de Cloudflare, afirmó que el revisor de código basado en IA identificó cerca de 250.000 desviaciones de los estándares de ingeniería de la compañía durante cuatro meses y bloqueó 16.000 fusiones.
El lanzamiento como código abierto permite a los desarrolladores intentar ejecutar toda la plataforma en sus propios equipos. Sin embargo, el backend de Cloudflare OS solo puede desplegarse mediante una cuenta de Cloudflare suscrita al plan Workers Paid. La empresa actualizó el proceso de despliegue después de que un usuario informara de que el requisito no se comunicaba al principio y de que su cuenta Workers Free había detenido la instalación a mitad del procedimiento.
Fuente: Ars Technica.