El 14 de agosto de 2026, Google ganó una subasta para adquirir una parte sustancial de los datos empresariales de Spirit Airlines, que cerró sus operaciones el 2 de mayo tras declararse en quiebra. La operación incluye programas, aplicaciones y código de la compañía, además de información laboral acumulada durante décadas.
El conjunto contiene aproximadamente 100 millones de correos de empleados, datos de recursos humanos y nóminas, así como registros sobre comportamiento, actividad y productividad. Google ofreció 10 millones de dólares y asumió el coste de contratar a un tercero para eliminar la información personal identificable antes de recibir los datos. Mercor Corporation quedó como comprador alternativo con una oferta de 7,5 millones si la operación con Google no se completa.
La Association of Flight Attendants presentó una objeción ante el tribunal, sin pedir que se detenga la venta. El sindicato sostiene que el acuerdo protege la privacidad de los consumidores, pero no exige filtrar, separar o limitar el uso de información laboral confidencial, como comunicaciones disciplinarias, solicitudes de permisos, intercambios internos sobre horarios o historiales de ajustes salariales.
Google se comprometió a conservar los datos en formato desidentificado y a no intentar volver a identificar a las personas. Sin embargo, la Association of Flight Attendants advierte de que la combinación con otros conjuntos de datos podría permitir asociar de nuevo la información con empleados concretos o con grupos pequeños de trabajadores.
Un portavoz de Google declaró que la empresa adquirió los datos para contribuir a mejorar sus productos y modelos de IA, y afirmó que no recibirá información personal porque un tercero eliminará rigurosamente los identificadores antes de la transferencia. La Electronic Frontier Foundation también criticó que los datos de empleados puedan utilizarse con un nuevo propósito sin su consentimiento.
Fuente: Ars Technica.