La industria de la IA cuestiona el plan de Trump para gravar los chips

La posible ampliación de los aranceles estadounidenses a semiconductores y productos que los incorporan preocupa al sector tecnológico, que teme un encarecimiento de los centros de datos y un freno al desarrollo de la IA.

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La industria de la IA cuestiona el plan de Trump para gravar los chips

27 de agosto de 2026. La Administración de Donald Trump podría anunciar en las próximas semanas o meses una nueva batería de aranceles sobre los semiconductores. La industria tecnológica teme que el plan incluya no solo los chips, sino también productos que los incorporan, como consolas, servidores para centros de datos y otros dispositivos.

El posible marco todavía estaría en fase de definición. Según personas familiarizadas con los planes de la Administración citadas por Politico, una de las opciones estudiadas ampliaría notablemente el número de productos sujetos a los gravámenes. El sector considera especialmente perjudicial que las medidas alcancen a los servidores utilizados para ampliar la infraestructura de inteligencia artificial en Estados Unidos.

Los grupos empresariales llevan meses advirtiendo de los efectos de gravar a la vez los semiconductores y los productos derivados. La Computer and Communications Industry Association (CCIA) estimó en junio que un esquema de este tipo podría provocar pérdidas anuales de unos 90.000 millones de dólares en el PIB estadounidense y retrasar o cancelar aproximadamente el 20% de los proyectos de centros de datos previstos hasta 2030.

La organización también advirtió de que los aranceles podrían trasladar parte del desarrollo de centros de datos fuera de Estados Unidos, en contra del objetivo declarado por Trump de impulsar la infraestructura nacional. En una carta enviada en mayo al secretario del Tesoro, Scott Bessent, y respaldada por alrededor de 20 grupos empresariales, la CCIA alertó de posibles subidas de precios en teléfonos, ordenadores portátiles, tabletas, relojes inteligentes, dispositivos conectados y vehículos.

El encarecimiento también podría retrasar el lanzamiento de productos con nuevas funciones de IA y reducir las opciones disponibles para los consumidores estadounidenses. La industria sostiene que los dispositivos de consumo son la principal vía de acceso de los ciudadanos a las herramientas basadas en inteligencia artificial, por lo que una menor demanda podría ralentizar tanto la adopción como la innovación.

La preocupación llega en un momento de fuerte presión sobre el suministro de chips avanzados. Los centros de datos compiten por los semiconductores necesarios para ampliar la capacidad de cómputo, mientras las previsiones apuntan a que la escasez continuará hasta bien entrado 2027. Gartner calculó que los ingresos mundiales del sector de los semiconductores podrían alcanzar 1,6 billones de dólares en 2026, impulsados en parte por el aumento de los precios.

Los aranceles elevarían todavía más los costes para empresas estadounidenses como Nvidia y Advanced Micro Devices, que dependen de fabricantes extranjeros para producir sus diseños. Compañías como Apple también podrían verse afectadas al competir en mercados internacionales con rivales extranjeros que no asumirían los mismos costes. Politico señaló además que las empresas chinas podrían beneficiarse si los proveedores reorientan parte de su actividad hacia China para evitar los gravámenes estadounidenses.

La Administración estudia posibles exenciones para proteger a las empresas de IA. Una de las fórmulas consideradas vincularía el alivio arancelario a que las compañías extranjeras invirtieran en fábricas de chips dentro de Estados Unidos. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, favorecería una aplicación amplia de los aranceles para acelerar la relocalización de la cadena de suministro.

Otra opción consistiría en permitir la entrada sin aranceles de un volumen limitado de chips. La cantidad disponible para cada empresa dependería de sus compromisos de fabricación en suelo estadounidense, y distintos países podrían quedar sujetos a tipos diferentes. Los críticos consideran que ese sistema no cubriría las necesidades de los grandes operadores de centros de datos, ya que la capacidad de producción nacional aún no existe y las nuevas plantas tardarían años en construirse.

La tensión entre los objetivos industriales y las necesidades inmediatas de la infraestructura de IA centra las críticas del sector. Mientras Washington pretende aumentar la producción nacional, las empresas siguen dependiendo de las importaciones para construir centros de datos a corto plazo. Un representante de la industria, citado por Politico, describió el planteamiento como una forma de perjudicar la competitividad estadounidense desde el inicio. Las conversaciones entre el sector y los funcionarios de Trump, que se habían intensificado desde comienzos del verano, habrían tomado recientemente un rumbo negativo.

La noticia fue publicada por Ars Technica.

Fuente: Ars Technica

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