Los agentes de IA que Meta quería usar para sustituir empleados provocaron acciones disruptivas

Un plan interno de Meta contemplaba reducir hasta un 60 % algunos equipos y automatizar tareas con agentes de IA. Documentos citados por Reuters apuntan a un aumento de incidentes técnicos y de seguridad.

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Los agentes de IA que Meta quería usar para sustituir empleados provocaron acciones disruptivas

El 26 de agosto de 2026, documentos internos citados por Reuters revelaron que Meta estudió reducir hasta un 60 % algunos de sus equipos para avanzar hacia una organización «AI native». El plan, denominado Project OT, contemplaba automatizar buena parte del trabajo diario de miles de empleados mediante agentes de IA y ejecutar dos rondas de despidos.

Meta confirmó a Reuters que Project OT exploró escenarios con reducciones de plantilla, cierre de puestos vacantes y reasignaciones. La empresa aseguró que el ejercicio terminó trasladando a miles de empleados a varios equipos de nueva creación centrados en trabajos prioritarios. También afirmó que no siguió adelante con todos los escenarios planteados y que nunca se dio por hecho que fueran a aplicarse.

Según Reuters, los ejecutivos de Meta crearon Project OT en enero por iniciativa del CEO Mark Zuckerberg, quien habría pedido avanzar con cambios en las estructuras directivas. La primera ronda de despidos tuvo lugar en mayo, mientras que una segunda ronda prevista fue cancelada posteriormente. Meta sostuvo que suspendió el proyecto antes de determinar cuántos despidos habría implicado.

Los escenarios estudiados asignaban a grupos reducidos de empleados la supervisión de sistemas de IA encargados de realizar tareas que hasta entonces ejecutaban trabajadores. Un ejecutivo de recursos humanos habría calculado que la plantilla podría haberse reducido en torno a un 25 % o más bajo esas hipótesis. Parte del dinero ahorrado se habría destinado a retribuir a empleados con alto rendimiento, especialmente aquellos con conocimientos de ingeniería de IA.

Uno de los documentos revisados por Reuters definía una empresa «AI native» como aquella en la que interactúan herramientas y agentes preparados para IA, se automatizan los flujos de trabajo y las nuevas iniciativas se diseñan con un enfoque prioritario en IA. La definición también incluía la venta de agentes de IA a terceros, una actividad que Meta comenzó a desarrollar en junio.

Durante el año, Meta puso en marcha un programa piloto para reorganizar sus equipos de ingeniería, investigación y al menos otros ocho departamentos en grupos más pequeños. La iniciativa siguió a una publicación interna titulada «AI-Native Playbook», que planteaba eliminar capas de gestión intermedia y utilizar análisis asistidos por agentes para establecer prioridades diarias.

Reuters también informó de que empleados de recursos humanos y sistemas de IA podían participar en las decisiones sobre promociones. Meta rechazó esa descripción y aseguró que las evaluaciones de rendimiento y las promociones eran, y siguen siendo, decisiones tomadas por personas, no por sistemas de IA.

La dirección de Meta empezó a revisar el alcance del plan después de los despidos de mayo. Reuters no pudo determinar qué llevó exactamente a Zuckerberg a cancelar la siguiente ronda, aunque señaló varios factores que pudieron influir. Las informaciones sobre posibles despidos y el seguimiento de la actividad del teclado y el ratón de los empleados para entrenar agentes de IA afectaron a la moral interna. Meta pausó posteriormente ese programa de seguimiento.

También surgieron dudas sobre si el incremento del uso de la IA estaba produciendo mejoras proporcionales de productividad. Según una publicación del CTO de Meta, Andrew Bosworth, los cambios de código en las plataformas internas y en la infraestructura utilizada por los empleados aumentaron un 220 % interanual a comienzos de junio. Sin embargo, los cambios que dieron lugar a funciones nuevas o mejoradas para los usuarios de Meta solo crecieron un 36 %.

Otras publicaciones internas señalaban que los agentes de IA habían ejecutado «acciones disruptivas a gran escala» que probablemente no habrían realizado personas. Esos sistemas también se asociaron con un aumento del 40 % en los incidentes técnicos y de seguridad graves respecto al año anterior. El tiempo dedicado por los empleados a resolver esos problemas creció hasta un 70 %. Meta declinó comentar esas publicaciones.

En julio, Zuckerberg habría reconocido durante una reunión interna que la evolución del desarrollo de agentes durante los cuatro meses anteriores no se había acelerado como esperaba la compañía. El caso de Meta muestra las dificultades de automatizar cargas de trabajo humanas incluso en una empresa que ha situado la IA entre sus prioridades, así como los riesgos operativos de implantar agentes a gran escala antes de que su rendimiento sea suficiente.

Fuente: Ars Technica.

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