Un AirTag vincula a Amazon con la destrucción de libros raros para entrenar IA

Un AirTag oculto en un libro raro permitió seguir un pedido hasta una instalación de Amazon en Las Vegas, donde un equipo desmonta libros y escanea sus páginas, según 404 Media y Ars Technica.

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Un AirTag vincula a Amazon con la destrucción de libros raros para entrenar IA

El 17 de agosto de 2026, una investigación de 404 Media vinculó a Amazon con la compra y destrucción sistemática de libros raros para escanear su contenido. La pista fue un AirTag oculto en uno de los ejemplares incluidos en un pedido al por mayor. El dispositivo terminó en una instalación de Amazon dedicada al entrenamiento de inteligencia artificial en Las Vegas.

Según la investigación, el centro alberga a un equipo identificado como VGT3, cuyos trabajadores separan los libros de sus lomos para digitalizar las páginas. El almacén utiliza como logotipo un Tyrannosaurus rex a punto de devorar un libro, una imagen que ha intensificado las críticas contra la práctica del escaneado destructivo.

Amazon no comentó directamente los hallazgos de 404 Media. La empresa remitió a Ars Technica la misma declaración que había entregado al medio original: «Amazon compra libros a través de canales comerciales para ayudar a desarrollar y mejorar los productos y servicios que utilizan nuestros clientes». El comunicado no menciona de forma específica el entrenamiento de modelos de IA.

Amazon desarrolla modelos de inteligencia artificial considerados de frontera, que necesitan grandes cantidades de datos únicos para competir con empresas como Google, OpenAI y Anthropic. El acceso a textos poco comunes podría ofrecer una ventaja a la compañía, especialmente porque Anthropic y xAI han declarado públicamente que no entrenan sus modelos con libros raros o antiguos.

Conversaciones publicadas en foros por trabajadores de VGT3 apuntan a que Amazon tuvo dificultades para mantener el suministro de ejemplares. A comienzos de año, algunos empleados señalaron que el almacén se estaba quedando sin libros y temieron que pudiera cerrar si no llegaban más materiales. En un momento concreto, afirmaron que la provisión se agotó por completo. El centro, sin embargo, continuó operativo y ahora se ha confirmado que allí se destruyen de forma sistemática los libros raros incluidos en pedidos al por mayor.

La investigación también aporta indicios sobre el criterio utilizado para seleccionar los ejemplares. Los trabajadores habrían recibido instrucciones para escanear los códigos de barras o los números ISBN antes de digitalizar los libros. Ese procedimiento respalda la teoría de algunos libreros: las empresas de IA podrían estar recorriendo de manera metódica las listas de ISBN para incorporar el mayor número posible de obras únicas a sus conjuntos de datos.

Los ejemplares adquiridos no son necesariamente primeras ediciones muy cotizadas. En muchos casos se trata de libros antiguos con un valor económico reducido, como obras que nunca fueron traducidas desde idiomas poco extendidos o que tuvieron una distribución limitada. Aun así, los libreros sostienen que esos títulos pueden conservar valor histórico, intelectual o sentimental. El vendedor que aceptó ocultar el AirTag explicó a 404 Media que las empresas de IA parecen interesadas únicamente en convertir el contenido en una sucesión de palabras, sin tener en cuenta otros aspectos del valor de cada libro.

La destrucción ha provocado rechazo entre defensores de la conservación bibliográfica. Michael Burry llegó a describir públicamente el escaneado destructivo como «la encarnación del mal», según el texto. En cambio, algunos trabajadores de Amazon han descrito el empleo como una oportunidad cómoda y flexible. En Reddit, el debate se centra en si la destrucción de libros que llevaban décadas sin venderse es un problema relevante o si puede hacer desaparecer detalles históricos que nunca llegarán a estar disponibles fuera de los modelos privados de IA.

El conflicto también plantea una cuestión de transparencia para los libreros. Las empresas de IA pueden recurrir a intermediarios o a servicios que ocultan su identidad como compradores, lo que dificulta que los vendedores sepan qué destino tendrán sus colecciones. El librero escocés Derek Walker declaró a la BBC que no todos los textos tienen la misma importancia, pero advirtió que sería especialmente grave destruir una obra antigua de la que solo se conoce un ejemplar de una edición.

La información procede de Ars Technica, que recoge la investigación de 404 Media y la respuesta de Amazon: https://arstechnica.com/tech-policy/2026/08/hidden-airtag-reveals-amazon-is-trashing-rare-books-to-train-ai/.

Fuente: Ars Technica

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